Descubriendo Senegal: De 7 al 20 de abril de 2017.

En este post, (y con el retraso que me caracteriza), quiero comentaros mi viaje a Senegal la pasada primavera. En esta ocasión no viaje sola, (hay que probar nuevas emociones), y no era un destino ni premeditado o ni deseado anteriormente, pero a veces las recomendaciones se unen al azar y la oportunidad y acabas comprando un vuelo hacia un lugar que no hubieras imaginado.

Y llegamos a Dakar.

Aterrizamos en Dakar demasiado tarde, por los retrasos acumulados en nuestros vuelos. Habíamos reservado el hostal justo la mañana del viernes 7 de Abril antes de salir, por lo que pedimos su transporte desde el aeropuerto, al que al principio no nos hacia mucha gracia solicitarlo, pero visto las horas a las que salimos del aeropuerto, fue una gran idea. Nuestra primera noche en Dakar International House, un humilde hostal no muy lejos del aeropuerto donde nos atendieron con mucha amabilidad, nos hicieron la llegada mucho mas sencilla. Solo habíamos reservado una primera noche, íbamos bastante a la aventura e improvisación, pero por un lado no salio tan mal.

A mañana siguiente conocimos a un chico español, Ismael, que viajaba solo y nos fuimos juntos hasta la Isla de Gorée, (el ferry cuesta algo más de 5.000 CFA), donde ademas coincidimos con una chica de Teruel, Loreto, y su pareja procedente de Guinea-Conakri, (cuyo nombre no logro recordar, por lo que le pido desde aquí disculpas).

Los cinco recorrimos las Isla de Gorée, que desde luego recomiendo encarecidamente, conocimos la triste historia que lleva consigo y tuvimos la oportunidad de participar en un importante acontecimiento local, conociendo las costumbres de la celebración, la preparación de la comida, la música, sus ritmos, su constante alegría, etc. En la Isla tambien podéis encontrar interesantes puestos de artesanía local, grandes músicos en sus calles y disfrutar de unas bonitas vistas.

Nuestras primeras horas en la país fueron muy entretenidas, con mucha música, sonrisas, amabilidad,… se notaba que habíamos llegado a África, donde sus gentes siempre responden con una sonrisa y un buen apretón de manos, (nos queda tanto que aprender de ellas/os).

Región de Thiès: Mbour y Joal Fadiouth.

Entre los tres, (la pareja se quedaba unos días mas en Dakar), negociamos un taxi que nos llevaría hacia Mbour.  Tras mas de dos horas, con su atasco en el peaje, su parada policial incluida y la última discusión de precio, llegamos sin alojamiento al pueblo. Nos cedieron WiFi en una tienda y pudimos reservar una casa, Keur Baboune, que estaba muy bien conservada, limpia, (aunque con problema de olores en las tuberías) y podía alojar hasta 7 personas cómodamente por un precio muy competente, ademas estaba cerca de la playa y tenia bello jardín. Como anécdota, el taxi que nos llevo desde la entrada del pueblo a la casa, quedo atascado en dos ocasiones en las calles de arena y nos toco empujarlo.

Nuestra siguiente visita fue el manglar de Joal Fadiouth, al que llegamos en set-places , (vehículos destartalados que salen a destino cuando se llenan con 7 personas, mercancías y todo lo que haga falta transportar pues todo cabe), desde la estación de Mbour. (creo recordar que fueron unos 800 CFA por persona). Una vez en la ciudad, te puedes mover en “taxi compartido” que suele costar unos 100 CFA.

Contratamos un tour en castellano, en canoa por el Manglar de Joal-Fadiouth. En realidad se trata de una ciudad dividida en dos partes y comunicada por un bello puente de madera. Ejemplo de tolerancia y convivencia, ya que la Isla de Fadiouth con sus característicos suelos de conchas, es de mayoría católica mientras que la ciudad de Joal es musulmana. Se puede visitar su cementerio, (también cubierto por conchas) donde ambas religiones conviven y según nos explico nuestro guía Pascal, es muy común los matrimonios mixtos, donde se respetan las creencias y no se imponen a las/os hijas/os, dándose casos de familias con descendientes con diferente religión. De nuevo otro claro ejemplo, otra enseñanza a tener en cuenta que nos da el pueblo senegales.

Durante el recorrido en canoa se puede ver graneros principalmente para albergar mijo levantados sobre cabañas de madera o cangrejos violinistas de una sola pinza. En Manglar en si mismo no es demasiado espectacular, si que lo son los sonidos de las aves, las calles de conchas, los puestos callejeros nombrados como grandes almacenes europeos, ver a los niños jugando al fútbol cuando baja la marea, la alegría de la gente local, el baobab sagrado, los ancianos reunidos hablando acaloradamente, el “perfume” del pescado secando al sol, los cerdos caminando por las playas, la iglesia con aires modernos. Recomiendo que solo se contrate tour si se quiere hacer el paseo en canoa, la visita a la isla se puede hacer por libre y relacionarse con la gente local.

Nuestra suerte fue encontrar a Pascal, (221 777194238), que nos haría de guía también en las próximas jornadas tan varias cervezas juntos, un exquisito cus-cus senegales en su casa, (por algo se autodenominan la Tierra de la Teranga, [Hospitalidad en Wólof]) y un fin de fiesta con baile, música y risas en un bar local. Si os animáis a visitar la zona, no dudéis en contactarlo, es un buen guía y una mejor persona. Os ayudara siempre que pueda, os invitara a comer, os deleitara con su música y pasareis grandes momentos.

Regresamos a Mbour en un bus de 28 personas, que salia antes que el set-places (en esta ocasión, que en otros momentos la espera hasta que se llene el bus puede llevaros a perder la paciencia y set-places siempre es fácil que esten disponibles). En Mbour no visitamos mucho, mas bien lo que vimos desde los coches en los que viajamos a otros puntos, por desgracia la playa mas cercana a nuestra alojamiento estaba llena de neumáticos, plásticos, etc., y siempre hemos llegado allí ya de noche, por lo que no os puedo recomendar mucho que visitar, ni donde comer, aunque me costa por lo leído que debe tener un bonito puerto y un interesante mercado. Según otras/os viajeras/os, la parte de Saly Portudal, a unos 8 kms., es una zona más turística, con mejores playas, pero que lleva consigo que se pierda el encanto y la autenticidad.

Atravesando Gambia hacia Casamance.

Por la precipitación del viaje, por las informaciones contradictorias que nos decían que el Ferry que te lleva desde Dakar a Casamance estaba averiado, o por todo junto, nos quedamos sin comprar el billete de ferry que une ambas partes del país, lo que nos obligo a hacer el viaje por tierra.

Si tenéis pensado ir ha esta zona, informaros mucho del Ferry y organizar el viaje en torno a él, os ahorrareis muchas horas en transito y mucho cansancio innecesario.

Fueron mas de 13 horas entre nuestra salida hasta la llegada a ZinguinchorHoras de espera bajo un sol de justicia, sin casi comida, sin desde luego una cerveza fría y viendo que la cola de vehículos cada vez era mayor que nunca avanza. El barco que cruza el rió Gambia es demasiado pequeño y aunque no para de dar viajes no da a basto con la cantidad de trafico que cruza este paso. Atravesar Gambia, fue de los momentos más duros que vivimos que vivimos durante el viaje. Hay un puente en construcción, pero no esta concreta la fecha de fiscalización.

Este trayecto de menos de 400Kms.,  que comenzó a las 9 am., desde Kaolack (donde fuimos en taxi desde Mbour, de donde salimos a las 6.30 am., por 1.000 CFA), y desde allí en set-places, hasta Zinguinchor donde arribamos sobre las 20 pm., y que nos costo 2.500 CFA incluyendo la mochila. Muy importante que cuando negocies el precio para vuestros trayectos, preguntéis por el equipaje, ya que muchas veces va a parte y te llevas la sorpresa de que debes pagarlo para recogerlo o una vez que has pagado al conductor por el trayecto y volveréis a comenzar la rueda del eterno regateo sin prisas.

Sobre el visado en transito desde Senegal a Gambia, hay muchas opiniones y experiencias, desde que no deberían cobrar nada por este paso si se hace en menos de 24 horas, como que en otras ocasiones se ha cobrado el visado de turista de 21 días solo para hacer el transito. Nosotros fuimos testigos de como la policía quería cobrar bastante a una pareja francesa, que se libraron de esta “mordida” porque íbamos acompañados de Pascal, que negocio con la policía con su carnet de guía turístico y termino incluyéndoles en la negociación. Terminamos abonando 6.000 CFA, por persona en el puesto fronterizo de Farafenni.

En Zinguinchor cogimos un autobús que nos llevo hasta Oussouye, donde nos alojamos por recomendación de Pascal en campamento tradicional, con el mismo nombre que la población, que esta construido en adobe y gestionado por personas locales que re-invierten en la comunidad los beneficios obtenidos. Un lugar muy recomendable, con un personal encantador y una instalaciones muy bien conservadas, que animo a visitar y reservar por 3.000 CFA la noche/persona.

Tras este día tan duro, de largas esperas bajo el sol, de mala comida, de discusiones por pagos injustos, de horas de viaje, nos merecíamos una par de cervezas frescas tras una ducha reparadora, que es lo que hicimos.

Casamance, conociendo el paraiso.

En Casamance, existe un enquistado y antiguo conflicto, una “guerra civil de baja intensidad“, que como siempre es silenciado de los grandes medios de comunicación europeos. Enfrentamientos entre etnia Diola (minoría en el resto del país) y Wólof. Queda evidencia, en los numerosos controles policiales, puestos de vigilancia y barricadas en las carreteras a las entradas de las diferentes poblaciones.

En este viaje, demasiado exprés en ocasiones para mi gusto (ya que en algunos momentos no pudimos conocer los lugares donde dormimos o para a observar la vida pasar en otros muchos que atravesamos), pero que por las circunstancias, el compartir viaje con otra persona, nuestro nulo francés y la poca preparación previa, nos llevo a realizarlo así, que tampoco me arrepiento, salio todo genial y disfrute mucho de la experiencia a pesar a veces de las prisas y de las horas de viaje.

Pues como decía, nos fuimos en set-places, (tras esperar un bus que nunca llego), para ir hacia Cap Skirring, donde llegamos tan ansiosos de playa y descanso que caminamos por la arena con las mochilas, y ya buscaríamos alojamiento después o no, (se nos iba pegando la cultura y la sapiencia africana, “la prisa mata”). Dejamos todo en la terraza de un chiringuito, el Le Pelican Chetz Paco, en plena playa, con cervezas frías que fueron a buscar para nosotros. Donde terminamos comiendo pescado del día a la brasa que estaba exquisito y la sobremesa se amenizo con buena música local, (incluidos instrumentos de invención y fabricación casera) y animadas charlas, antes de otro relajante baño en las cálidas aguas de un Océano Atlántico siempre bravo y un relajante paseo por la inmensa y bella playa con las vacas al Sol.

Reservamos una habitación en el bello y acogedor hotel del chiringuito donde habíamos comido a pocos metros de la playa, desde donde se escuchaba el mar, Villa le Pélican, (repartimos los gastos entre los 3, pagando nosotros parte de la habitación de Ismael, por lo que nos salio a 8.000 CFA, cada habitación). Un lugar que recomiendo por cercanía a la playa, al pueblo, por las instalaciones, sus amplias duchas y por la amabilidad de su personal.

Ya por la tarde, salimos a dar un paseo por el pueblo, a conocerlo tranquilamente y a ver el partido de la Champions League del Barça contra la Juventus.  Comenzamos en un bar muy enfocado a turistas y yo acabe sola en una calle donde se reunían la población local entorno a la televisión para ver el partido, lo que para mi fue una gran experiencia, muy divertida y alegre, la única mujer y blanca viendo un partido de fútbol con una cerveza en la mano. De ahí, marchamos a que Pascal y sus amigos nos agasajaran con un riquísimo cangrejo a la brasa, que tenia un sabor increíble y mucha carne. Una cena que acabo entre cervezas y una buena charla. Un día muy bonito y especial.

Como vivimos en un viaje de locura en estos primeros dias, a la mañana siguiente nos marchamos de nuevo a Zinguinchor en bus, (el río nos impedía llegar directos a nuestro destino). En el Garé tras despedirnos de Ismael, nos toco espera un buen rato a que se llenara el bus hacia Abéné.

Nuestros días por Abene-Kafountine.

Llegamos a media tarde a Abéné, con su principal calle de tierra rojiza y sus calles perpendiculares de arena fina, que tanto recorreríamos en los próximos días. Nos alojábamos en la casa de unos “nuevos amigos” (Mbalax y Angas) con los que nos habia puesto en contacto nuestro amigo, Cuke, (cuyas vidas se habían encontrado gracias a la música, al mestizaje, a la idea de compartir, de conocer, de enseñar y de aprender arte).

La casa un poco alejada del centro del pueblo y a unos 10 minutos andando de la playa, a la que se llegaba por unas lindas calles de arena fina bordeadas por impresionante vegetación, pero que se volvían un laberinto y sobre todo por la noche donde eran una trampa pues las referencias del día, se convertían en tenues puntos, y mas de una vez nos hizo dudar en el camino de regreso o incluso perdernos para llegar a otra zona del pueblo, (a veces no esta mal perderse, para encontrar el camino).

Nuestra primera noche, en Abéné, convirtió el día de espera y viaje, en una gran velada, con una buena sesión musical en el Freedom Sound,tras una buena cena en el Restaurante El Contenedor. Viajar con un músico profesional que lleva su guitarra como casi único equipaje, lleva consigo acabar las noches de Jam Session o de conciertos playeros en diferentes partes del planeta, (oye que ni tan mal).

Esa noche brindamos con Pascal, deseando que la vida nos vuelva a reunir, agradeciéndole estos días juntos, que su buena estrella continué y que nunca pierda su gran corazón.

Los siguientes días, los pasamos de forma tranquila, relajada, disfrutando de la playa, de las danzas africanas que conectan con la tierra, con las raíces, de las animadas charlas con los habitantes locales, degustando platos africanos, (Tieboudienne), en varios restaurantes del pueblo como Chetz Vero, (menú diario 1.000 CFA), de diferentes Jam Sessions a las que acudía toda la gente joven, y no tan joven, a compartir un rato de música, danza, risas y una buena cerveza.

Era fácil caminar por las calles de arena y encontrarte con un grupo tocando variados instrumentos: Kora, guitarra, Djembe, la alegría africana, la sonrisa contaste y la hospitalidad que inunda las calles, este es el resumen de estos días por este pequeño pueblo de Casamance, famoso por su festival cultural internacional, que se celebra cada fin de año desde 1.994.

En uno de esos días de relax, fuimos temprano por la playa hasta Kafountine, (unos 6 Kms.), donde paseamos por su puerto y parte de su mercado, vimos llegar los coloridos Cayucos con la pesca del día y degustamos comida fusión catalana en la Paella Africana, (lugar que recomiendo por su comida, precio y servicio, aunque exceso de moscas. Realizan también actividades culturales y solidarias con la población local).

El resto del tiempo, como he comentado, fue pasarlo mirando el océano, pasear por sus bonitas y largas playas, ver a los niños jugar y los jóvenes haciendo deporte, observar las vacas tomando el sol en la playa, hablar con gente local que se nos acercaba y se sentaba junto a nosotros bajo la sombrilla de paja (que ya teníamos una preferida tras tantos días) y con nuestro incansable intento encontrar cerveza  muy fría, (cuando la encuentras sabe a gloria, la Flag e incluso una La Gazelle).

Nos tenemos que ir pensado en despedir de estos días de tranquilidad, de música, de buena comida, de risas y de encuentros con grandes personas que allí conocimos con las que compartimos buenos momentos. La hospitalidad africana es una realidad y las ganas de conocer, compartir, hablar o simplemente pasar el tiempo en compañía, es también un hecho contrastado.

Hasta pronto a todos: Mbax, Angas, Baraya, Muhammed, y al resto del equipo que crearon la leyenda de Lady Boss.

Regresamos a Madrid tras un día por Dakar.

No fue fácil llegar a Abéné, y tampoco lo fue salir. Intentamos lograr un billete de Ferry hasta Dakar, incluso con la precaria conexión WiFi que encontramos buscamos vuelos baratos, pero no hubo suerte. ¡ NOS TOCABA VOLVER A TRAVESAR GAMBIA!

Inicialmente pensamos en un set-places, pero nos informaron de un autobús, (maldita la hora), osea que nos pegamos el madrugon y fuimos caminando mas de 20 minutos desde la casa casi hasta la entrada del pueblo para cogerlo y por poco lo perdemos. De repente y llegando 5 minutos antes de la hora prevista de salida, parece que a África, le entraron las prisas. Nos costo alrededor de 3.500 CFA por persona con el equipaje incluido.

Lo que comenzó como una experiencia, en un bus destartalado, con miles de paradas en diferente aldeas y pueblos, a veces demasiado concurrido con personas y ganado, en otros tramos mas tranquilo, con paisajes increibles y hermosos Baobabs, acabo siendo la pesadilla, ¡17 horas en llegar! 

Claro que tenemos que contar con la eterna espera del barco que cruza el rió Gambia, que en esta ocasión casi se nos antojo una liberación, pues pudimos comer una tortilla que nos hizo el “Gambiano asturiano“, un joven con una triste historia a sus espaldas, que viajo en Cayuco hasta las Islas Canarias y termino en el CIE de Barcelona, pero que a pesar de las heridas, del sufrimiento y de como fue expulsado de nuestro Estado, conservaba la sonrisa, la alegría, la hospitalidad y las ganas de seguir luchando. Siempre que trato con migrantes que llevan consigo esas mochilas y ese dolor, y que lo llevan con tanta entereza y sabiduría me siento ridícula con mis preocupaciones mundanas y aun me dan mas fuerzas para seguir luchando por un mundo sin fronteras, por una políticas migratorias humanizadas y por el derecho de asilo y acogida.

En esta ocasión, y tras ponernos un poco farrucos (y correr el riesgo de perder el autobús que no espera mucho para los tramites en frontera), el visado nos costo 1000 CFA.

La experiencia de cruzar el rió Gambia, puede ser interesante una vez en la vida, yendo con las ideas claras de mala comida, calor y largas esperas, pero si que es un momento del verdadero día a día en esa parte del país, de camineros durmiendo bajo sus vehículos, de mujeres bajo la sombra de las humildes tiendas o en el edificio de espera de viajeros que tiene un ventilador, de comerciantes callejeros intentando rascar algún CFA o Dalasi, de maniobras imposibles de los set-places dejándose el embrague subiendo al barco… Pero lo dicho, una vez en la vida es mas que suficiente.

Llegamos a la Garé Grand Yoff (que nos pareció la mitad de la nada). Estábamos agotados, con hambre y necesitados de una buena ducha tras el larguísimo viaje, era de noche y no reconocíamos nada, estábamos sin alojamiento y sin WiFi. Intentamos parar un taxi, para explicarle nuestra situación y justo coincidimos con un chico muy amable que hablaba Ingles y que nos ayudo mucho, GRACIAS AROKA.  Compartimos taxi, (que no nos dejo pagar) con él y otra chica y nos indico un hotel que el conocía cercano, y la verdad que sin su ayuda, nos hubiéramos visto mal. El lugar era un sitio muy bonito, muy cuidado y con un jardín precioso, Sou Soum Hôtel. Nos costo la habitación doble 24.000 CFA, (aquí si admiten tarjeta). Por ponerle alguna pega, el mareo inicial con el cambio de habitación tras mi ducha y el poco tacto del chico de seguridad la segunda noche. Al menos, tenían cervezas muy frías que nos supieron a gloria tras el largo día y la ducha caliente.

A la mañana siguiente dejamos el equipaje en la oficina del hotel, tras el desayuno nos fuimos a conocer Dakar, en esta ocasión teníamos el contacto desde Madrid de un joven estudiante Souley Mo Doudou, que habla un ingles muy fluido y estudia castellano. Nos dio instrucciones de como llegar hasta el mercado de Soumbedioune, el mercado del pescado, (mejor ir por la tarde para apreciar la frenética actividad de la que tiene fama ya que por la mañana esta algo parado, nosotros nos la perdimos). Hay también un curioso y coqueto mercado de artesanía recorriendo las estrechas calles de alrededor.

Nos encontramos con Souley en el Mercado, (taxi desde el hotel 2.500 CFA) y de ahí los tres fuimos caminando hasta coger un bus urbano DDD que nos llevo hasta el Mercado de Sandanga. Un inmenso y caótico entramado de callejuelas, avenidas, edificios de varias plantas con tiendas, vendedores callejeros,  en el que conviven venderos, clientes, carretas tiradas por caballos, motos, coches, transeúntes despintados, de repente algún burro… y lo convierten en algo necesario que visitar, que sentarse a contemplar, de dejarse llevar para vivirlo. Un lugar para perderse, y donde la paciencia, la ausencia de prisas y la habilidades para regatear se vuelven mas que necesarias.

Tras la comida de nuestro último plato africano del día, en un puesto callejero con mesas en un edificio a medio derruir, nos fuimos en CAR RAPIDE (que son eso vehiculos multicolor tan característicos de la ciudad),  hacia el campus universitario que Souley nos enseño y nos explico las políticas de enseñanza en el país. Sorprenden las facultades y las residencias de estudiantes que son construidas y cedidas por China.

En un Ndiaga Ndiaye  (por 50 CFA), (que son como los CAR RAPIDE pero sin colores y donde si va el chico por fuera avisando de las próximas paradas y cobrando una vez que entras), nos dirigimos al Monumento al Renacimiento Africano, que la verdad impresiona incluso antes de acercarte y que tantas criticas ha generado.

Nuestro plan era esperar hasta la hora de la salida de nuestro vuelo en algún local nocturno con música en directo que tan famoso hacen a Dakar. No fue posible pues se habían decretado 3 días de luto oficial en el país por un trágico incendio con varios fallecidos días atrás.

Cambiamos nuestros planes y en taxi nos dirigimos al centro financiero de Dakar, que a esas horas ya no tenia casi actividad (fuimos a contra corriente en esta ocasión), pero al menos dimos un paseo por sus calles para sentir el contrates de sus altos edificios con las casas bajas y a veces en ruinas que habíamos visto por la mañana o las estrechas calles de la zona cercana a la Mezquita de la Divinidad comparadas con las amplias avenidas espolvoreadas de luces de neón en algunas de sus esquinas. Llegamos hasta el Palacio Presidencial, que es un imponente edificio y que vimos desde la verja hasta que la Guardia nos invito a abandonar la zona.

Volvimos en taxi hasta la zona de nuestro hotel, donde terminamos mal cenando los tres para despedirnos. La verdad que tuvimos mala suerte en la elección de nuestra última cena en Senegal y en el poco movimiento que había por la zona a esas horas. Dimos la gracias a Souley por su ayuda, su tiempo, sus explicaciones, su conversación y su cariño, y confiamos poder reencontrarnos nos con él y devolverle al menos la mitad de lo que nos dio.

Nuestro vuelo salia de temprano por la mañana, por lo que aguantamos en el jardín del hotel hasta la hora de coger un taxi hasta el aeropuerto, (quedaba a unos 4 kms. y nos costo 3000 CFA).

Y aquí acaba nuestra aventura por Senegal, que fue maravillosa a pesar de los momentos duros, de la poca preparación previa y de los inconvenientes del camino. Quien sabe si nuestros destinos volverán a cruzarse con este país, pero tras esta experiencia, se avivan aun mas mis ganas de seguir viajando y sobre todo de conocer aun mas territorios del continente africano, que tan poco pateado tengo.

Djeredieuf (Wólof)  //  Yooo¡ o Diaque (Diola)

NOTA: Álbum en Flickr y más vídeos en YouTube.

 

ÚLTIMOS CONSEJOS:

TARJETA Y DINERO: En los grandes hoteles si admiten tarjetas, así como en muchos lujares en Dakar y otras ciudades grandes, no ocurre lo mismo en pequeñas poblaciones y también queda limitado mucho el pago si tenemos billetes muy grandes, por lo que intentar conseguir moneda pequeña para los pagos cotidianos es imprescindible. Se puede cambiar Euros muchos lugares, desde en espacios de cambio como en tiendas, y a mejor precio que en el Aeropuerto (como casi siempre).

REGATEAR: Todo y todos, principalmente en los mercados de Dakar y en las compras en las playas. El transporte oficial (bus, Car Rapide, etc.) tienen un precio estándar para todos, no así los set-places, que nos costaran mas por ser turistas de piel blanca y ocurre también en algunos puestos de comida.

CONTACTO CON LA GENTE: Es sin duda lo mejor del viaje, a pesar de nuestra situación de no hablar francés, una sola sonrisa, una mirada cruzada, un silencio acompañado o tararear juntos una canción. Son amantes de la música, por lo que la frontera del idioma se abre con ella. Recordar que su noción del tiempo es diferente y tenemos que cambiar el chic, dejar el estrés y las prisas y ponernos solo a disfrutar de su cultura, de sus paisajes, de su hospitalidad, de sus comidas, de su amabilidad.

Anuncios

2 comentarios sobre “Descubriendo Senegal: De 7 al 20 de abril de 2017.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s